A principios de febrero de 1939, junto con miles de fugitivos de la barbarie franquista, pasaron a Francia André Malraux, Josette Clotis, Max Aub y algunos más del equipo de rodaje de Sierra de Teruel, junto con algunas bobinas de película y el medio avión de contrachapado que pensaban utilizar en París para seguir rodando interiores de un Potez en vuelo. Según Max Aub, pasaron con tres coches y un camión que, en primera instancia, tuvieron que dejar del lado español, cargado con el medio avión. Lo hemos descrito en dos capítulos de La verdadera historia del rodaje de Sierra de Teruel, los 4.6.4 y 4.7.1[i].
Durante aquellos días, ante el alud humano que se abalanzó sobre sus fronteras en la llamada Retirada, las autoridades francesas habían aplicado una fórmula expeditiva: “a las mujeres y los niños se les recibe, a los válidos se les rechaza, a los heridos se les cuida”. Sabemos que Malraux y su equipo habían estado en Figueres, pues Aub nos dice que habían asistido a la última sesión de las Cortes de la II República, celebrada el 1 de febrero[ii]. No pasarían a Francia hasta que también se abriera la frontera para “los válidos”, es decir, el ejército republicano.
Se hace difícil imaginar la situación hoy en día (a menos que estemos atentos a las migraciones actuales en Palestina, Marruecos y, por desgracia, en tantos otros puntos del planeta). Aproximadamente, pasaron a Francia casi medio millón de fugitivos (en el departamento de los Pirineos Orientales, de apenas 200.000 habitantes) en un lapso de menos de quince días para los civiles (200.000) y de una semana para los militares (250.000). Y lo hicieron por todos los accesos posibles, algunos inverosímiles, como el de Mantet, por Setcases, impracticable por la nieve (2.400 m. de altitud), pero por el que accedieron unas 250 personas[iii].
Por el paso más multitudinario, Le Perthus, pasó el día 9 el jefe del gobierno español, Juan Negrín, quien había acompañado a Azaña en su paso por la frontera de La Vajol a Les Illes el domingo 5 de madrugada, pero había regresado a España ese mismo día. Negrín volvió a Francia en busca de un avión que lo llevara a Madrid para continuar la lucha. Veamos el mapa como resumen de los principales pasos de frontera y la cantidad aproximada de fugitivos que pasaron:

Según la bibliografía, hoy podemos seguir aproximadamente el viaje del grupo de Malraux, que implicaría la ida, vuelta y revuelta de Max Aub entre aquella vorágine, para salvar el avión de contrachapado construido por los hermanos Miró, que habían tenido que dejar en España. Es de justicia señalar un error en las afirmaciones de Aub, cuando indica que el camión lo habían dejado en Bourg-Madame[iv], un paso fronterizo mucho más al oeste, lo que hacía inviable realizar el recorrido hasta Portbou/Cerbère en dos días con las tropas de Franco pisando los talones a una multitud despavorida; redactada treinta años después, la inexactitud merece nuestra comprensión.

A priori, hubiera sido lógico pensar que optarían por el paso más cercano a Figueres, pero quizá, para evitar la multitud de Le Pethus (un cuarto de millón pasó por allí en tan sólo diez días), fueron hasta la costa. El trayecto sería similar al realizado unos días antes por Antonio Machado, quien, partiendo de Gerona, pasó por St. Martí d’Empúries, Roses, Cadaqués, Port de la Selva, Colera y Portbou[v].
Que decidieron ir al paso de Cerbère lo corrobora otra fuente[vi], al indicar que, después de pasar la frontera, en el cercano pueblo francés de Banyuls, encontraron al guionista técnico de Sierra de Teruel, Boris Peskine, acampado con su mujer. No los habrían hallado si hubieran optado por entrar por Le Perthus. Así que debieron dejar el camión en los alrededores de Porbou.
La fecha dada por Aub para el primer paso, el 5 o el 6 de febrero, coincide también con la apertura de la frontera para los soldados. L’Indépendant informa que solo durante la primera noche pasaron la frontera 6000 vehículos de todo tipo. Quizá el camión con el medio avión de Malraux hubiera podido estar, pero como hemos visto, todos sus biógrafos, y también Aub, nos dicen que tuvieron que pasar la frontera sin él, dejándolo en algún descampado. La razón debió ser que todo el material bélico —armas, municiones y vehículos— era requisado por los franceses, lo que habría impedido que el “medio avión” de combate (aunque fuera de contrachapado) estuviera disponible para posteriores filmaciones.
Max Aub también nos informa de que unos días después tuvo que desandar el camino para recoger dicha escenografía y poderla pasar a Francia. Así que, dado que la frontera de Cerbère se cerró totalmente el 10 de febrero (otras siguieron cerradas hasta el 13), el arriesgado periplo del escritor valenciano debió producirse entre el 6 y el 10 de febrero, cuando las tropas franquistas ya habían llegado a él.
Hay que resaltar la valentía y el arrojo de Max Aub, puesto que, en aquellos días de confusión y desánimo, si hubiera sido capturado por las tropas rebeldes, se habría enfrentado a un juicio sumarísimo y, muy posiblemente, a un pelotón de fusilamiento.
Veamos, pues, con algún detalle, lo que sucedió en aquellos días en el paso fronterizo de Portbou/Cerbère.
En la localidad catalana de Portbou, el éxodo empezó el 28 de enero, cuando decenas de miles de fugitivos se agolpaban tanto en la entrada del túnel ferroviario como en la carretera que, pasando por el col de Balitres, les podía llevar a Cerbère. Por el ferrocarril pasó una primera oleada de unas 35.000 personas que, según la prensa local, “eran en su mayoría niños, mujeres y ancianos, y fueron canalizadas por los servicios de la estación de Cerbère”. Cabe señalar que entre ellos se encontraban algunos intelectuales, como Antonio Machado y su madre, Corpus Barga, Carles Riba, etc. L’Indépendant[vii] describe a los que accedieron por la montaña el mismo día de la apertura: “están ahí, más de 3000 fugitivos, hombres, mujeres y niños que esperan que se abran las esclusas. Pero estas solo se entreabrirán para limitar la marea. Han pasado la noche en las crestas, mal protegidos del frío”. El movimiento se reanuda a la madrugada siguiente, en la que se seguían rechazando a los hombres válidos.
Según Barba[viii], los soldados republicanos, en torno a 45.000, solo pudieron pasar a Cerbère entre el 7 y el 10 de febrero.
Las autoridades francesas, unos días después, dieron el balance del material de dicho paso: 2882 vehículos y camiones (entre ellos, el que Aub habría recuperado), 15 coches blindados, 7 tanques y 160 motos.
Los soldados y los hombres válidos, en su mayoría, fueron llevados a pie a campos de internamiento (que, en las primeras semanas, fueron solo la fría y húmeda arena de la costa, en Saint-Cyprien y Argelès-sur-Mer). Cabe decir también que se intentó aliviar la situación de algunos civiles. De los 50.000 no militares que pasaron por Cerbère en los días inmediatos, 3.002 fueron conducidos a 7 centros del departamento del Cher, 3.133 a 47 pueblos de Loir-et-Cher y 3.838 a 46 del Loiret[ix].

Imaginemos por un momento a Max Aub volviendo a entrar en España, a contracorriente de aquella avalancha humana, para llegar adonde habían dejado el camión y seguir el interminable cortejo de vehículos que serpenteaba hacia el col de Balitres para volver a pasar la frontera. Ignoramos cuantos planos se rodaron finalmente, ya en Francia, en los estudios Pathé de Joinville-le-Pont, utilizando el medio Potez de marras, pero su traslado y recuperación por parte de Max Aub queda como una muestra más del empecinamiento, la voluntad y la valentía de nuestro escritor, quién dijo: “Uno va haciendo lo que puede, por poco que sea, con el convencimiento de que todo deja huella, en hueco o relieve, sirviendo para el futuro – si lo hay”[x]. Lo hizo, sirvió y quedó. Gracias, Max.
NOTAS:
[i] https://www.visorhistoria.com/primeros-dias-en-paris/
[ii] AUB, Max “Prólogo” en: MALRAUX, André, Sierra de Teruel, México: Ed. Era, 1968 p. 10
[iii] Descrito en la novela del autor: CISTERÓ, Antoni. Fill de la memoria, Valls: Cossetània, 2017.
[iv] MALGAT, Gérard. Max Aub y Francia o la esperanza traicionada. Sevilla: Ed. Renacimiento, p. 81
[v] NADAL i FARRERAS, Joaquim (ed.) Girona, 1939: porta de l’exili. Barcelona: L’Avenç, 2021, p.167
[vi] LACOUTURE, Jean. André Malraux. Barcelona : Euros, 1976, p. 188
[vii] L’Indépendant, 29.1.1939 para la crónica del 28.
[viii] BARBA, Serge, De la frontière aux Barbelés – Les chemins de la Retirada 1939. Perpiñán : Trabuaire, p. 32. Obra de referencia ineludible.
[ix] BARBA, Ibid. P. 35
[x] AUB, Max. Campo francés. Madrid: Alfaguara, 1982, p. 14