Capítulo 4.7.2. de «La verdadera historia del rodaje de Sierra de Teruel»
El 1 de abril, por la noche, en la calle Capitaine Ferber número 7 hubo lágrimas. Al día siguiente, los periódicos confirmaban la noticia que, por esperada, no era menos descorazonadora: se había perdido la guerra.

Después de levantarse de la cama tras un sueño inquieto, Max ha bajado a buscar el periódico. En Ce soir, ninguna referencia al escueto comunicado de Franco declarando el final de la guerra, pero sí una nota[i] que recortará para llevársela a Malraux en cuanto pueda: España declara “enemigos” a una serie de escritores franceses, entre los que se cuenta él, el primero de la lista, pero también otros amigos, como Romain Rolland o el propio director del periódico, Louis Aragon.
Era de esperar: en los últimos días habían seguido los lamentables hechos de Madrid, que Ce soir titulaba[ii]: Madrid trahi, a été livré ce matin.
Caras largas en Joinville. Mejuto, blasfemando con su gran voz, Josette llorando, Malraux con más tics que nunca, les mira sin verlos:
¿Cabe aún la esperanza?
El silencio es la respuesta más contundente de los presentes. Max escribirá más adelante[iii]: “Nada duele tanto como la esperanza, cuando la esperanza pende de un hilo”. ¿Se ha cortado definitivamente dicho hilo? ¿Cabe esperar algo de un gobierno republicano en el exilio, más a la greña que nunca? Y todo ello en puertas de una guerra que se vislumbra en toda Europa.
Las preguntas retumban en su cerebro mientras sube a su buhardilla. Malraux ha hecho alguna disquisición sobre el destino y sobre cómo se ha de luchar contra él, en especial mediante el arte, que considera un “antidestino”. Por su parte, Aub escribirá en su diario[iv]: “El hombre es esclavo de su destino. No es perogrullada sino antídoto contra los que se creen dueños del suyo”. En esto nunca estarán de acuerdo los dos amigos. Y sin embargo, Aub seguirá en la senda de la lucha por un mundo más justo, para lo cual es preciso dejar constancia de ello. Dirá en una de sus obras[v]: “Para eso, haber perdido el primer día. —No. Primero, todavía no hemos perdido; segundo, pase lo que pase, nadie olvidará lo que hemos hecho”.
Sí, es imperativo dejar testimonio. Para ello, estos días, en una vieja máquina de escribir, empezará a escribir su novela Campo cerrado, el inicio de su Laberinto mágico, imprescindible para quien quiera conocer la guerra que asoló España.
Después de la exigua cena, insomne, cogerá las notas de rodaje de la película que amenaza con quedar trunca.

¿Aún cabe hablar de esperanza, como estaba previsto en una secuencia no rodada? Sostiene por unos instantes el papel ante sus ojos. Luego, compulsivamente, tacha la anotación 27. Será la esencia de una secuencia que se rodará con extras sacados de donde puedan, que españoles refugiados no faltan: “¿Qué puedes hacer por un muerto? Darle las gracias”[vi], escribe encima, con su clara letra cursiva. Sí, eso es. Más allá del destino está el recuerdo, el reconocimiento, el inclinarse ante tanta gente que ha muerto, ha sufrido y se ha mantenido digna en pos de un mundo más justo y solidario. Sí, hay que darles las gracias. Con una sonrisa de satisfacción, amarga de tanto dolor compartido, se va a la cama, donde Peua duerme desde hace rato.
El tema del destino le desazona. No siempre coincide con André ni con su ansia de luchar contra él. Pero no lo debatirá con su amigo. No está el horno para bollos.

Al día siguiente hablará con Malraux sobre la breve escena[vii]. Él le dará una distraída aprobación; está ya pensando en el desplazamiento que han de realizar al día siguiente para rodar algunos rácords imprescindibles. Después de comentarlo con Josette y Suzanne en su apartamento del número 9 de la rue Berlioz, han acordado ir con el equipo técnico a Villefranche-de-Rouergue. Coincidirá con la Semana Santa y con el cumpleaños de Josette, el día 8. ¡29 años! Aub, a regañadientes, molesto por no haberlo sabido antes, se les unirá. Está con lo de Azaña en Gallimard. Peua estará contenta de que consiga un mínimo de sustento gracias a la editorial, pero teme que ello le obligue a dejar para más adelante su iniciada novela. Lo que tampoco podrá dejar es la filmación, al menos de forma esporádica, como ahora, cuando ha conseguido incluir la secuencia que ha propuesto. Será la XXXIX bis.
NOTAS:
[i] Ce soir, 2.4.1939 P. 3
[ii] Ce soir, 29.3.1939 P. 1
[iii] AUB, 2023, p. 108 (entrada del 9.6.1941)
[iv] AUB, 2023, p. 66 (entrada 5.4.1939)
[v] AUB, Max. Campo del moro. Madrid, Alfaguara, 1985. Página 211
[vi] Archivos de la Filmoteca, n.º 3 (1989). Página 185.
[vii] En los guiones publicados será la XXXIXbis (por ejemplo: MALRAUX, André,1996, p. 155
4.7.3.