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4.2.2-3 RODANDO EN EL AIRE

Publicada el agosto 12, 2025agosto 19, 2025

4.2.2. De nuevo en Sabadell.

Como ya indicaba la compañera de Malraux, la dura etapa de Tarragona ha sido solo un paso más. Algunos de los planos pendientes de rodar son críticos, imprescindibles. Pendientes del dichoso medio avión de atrezo, aún no han rodado nada relacionado con la batalla aérea que será la culminación del relato. Y, por descontado, tampoco la majestuosa secuencia final, la XXXIX según el guion previsto, con el descenso de los heridos y el muerto en el lance. Sí, saben que pueden contar con centenares de extras, pero no cuando podrán rodarlo. Tal acumulación de gente, y más de tropa, puede atraer la aviación enemiga, hoy predominante a pesar de recientes incorporaciones de nuevos aparatos rusos.

En las conversaciones, sigue vigente el tema de los Sudetes y la reunión de Munich prevista para finales de mes. Y más, cuando han sabido por la prensa que en uno de los últimos ataques aéreos a la ciudad condal, se han visto afectados navíos ingleses[i]. ¡Cómo puede ser que los británicos no reaccionen mandando a freír espárragos a los alemanes e italianos que nos están masacrando!

Malraux, Aub y Page han visitado a las autoridades de aviación. Necesitan tomar vistas aéreas desde un aparato. A Díaz Sandino los dos primeros le conocen y aprecian, desde que estuvo como agregado militar en la embajada de París el año anterior. Este les sugiere que visiten el aeropuerto de Sabadell, con menor actividad bélica que los de El Prat de Llobregat, y mucho menos que los cercanos al frente, como pudieran ser, por ejemplo, Cervera, donde está el grupo 26 de chatos[ii]. Los cineastas mencionaron la ciudad, pero la situación ha empeorado mucho también en el frente del Segre, así que Díaz Sandino lo da por descartado. Ello les desanima. Contaban con Cervera para rodar incluso algún plano en los soportales de su universidad o en el casco viejo. Así lo habían pensado cuando la visitaron unos meses antes[iii].

Parece haver consenso en el tipo de avión utilizado para el rodaje aéreo: Un bombardero Latécoère (MARION (1970): 138). Sin embargo, incluso Aub se confunde al indicar que era un Fokker (MALRAUX (Era, 1967): 13) para indicar años más tarde que se trataba de un Potez (Archivos de la Filmoteca (1989): 27). Con todo el respeto, tomamos el primero como referencia.

El lunes, 26 de septiembre, van todos a Sabadell. Hablan con los responsables y visitan las instalaciones. Aunque un aparato para filmar desde el aire suena asaz difícil, los hangares donde se reparan los aviones dañados, y se montan los nuevamente incorporados, en especial chatos y katiuskas[iv] rusos, puede dar mucho de sí para ambientar el quehacer diario de la escuadrilla. Malraux ha dicho:

—Aquí puede quedar clara la intervención fascista. Fijaros en este Savoia derribado. Se aprecia netamente en la cola y en los neumáticos Spiga. Max, anótelo, seguro que nos servirá.

En las oficinas del aeropuerto son atendidos por su responsable, el teniente coronel Ramón García Larrea[v] que los acogerá con entusiasmo. Militar personaje de amplia cultura, especialista en formación, a cargo de las instalaciones desde noviembre del año anterior, había estado trabajando en la aplicación de la cinematografía a la instrucción pública. El común denominador les hará multiplicar las energías en pro de conseguir una tomas aéreas adecuadas a las secuencias previstas pero aún no rodadas.

Aeropuerto de Sabadell (Una esperança desfeta: 130)

Acabado el café con que les ha obsequiado, van a los hangares, donde les muestra un Latécoère sin armamento.

—Este les puede servir. Podrán poner las cámaras en el lugar de las ametralladoras.

Ante la mirada ilusionada de los cineastas, añade:

—Puede ser peligroso. Han de seleccionar bien la hora y la ruta. El cielo está lleno de Saboias y Heinkels.

—Nos arreglaremos —corta Malraux. Si yo le contara lo que pasábamos en la escuadrilla…

—Pues bien. Aquí os lo dejo. Nosotros aportamos el avión y la tripulación. Yo aprovecharía estos días que parecen tranquilos, en los que en el Ebro hay cierta pausa, para rodarlo.

—La idea es rodar Cervera desde el aire. Y ya que vamos, conseguir otras tomas para intercalar en diversas secuencias: un puente, un rebaño… si lo encontramos.

—Alguno habrá —comenta Aub, siempre hambriento, sonriendo.

Fragmento de la carta de García Larrea a la embajada de México, pidiendo asilo. París, 20.02.1939

—Gracias, mil gracias. Mañana mismo venimos con las cámaras. ¿Qué tiempo va a hacer?

—Mañana va a hacer calor. Viento Oeste/Noroeste. Y con pocas nubes[vi]. El miércoles lluvia, pero posiblemente en jueves va a mejorar: nubes y claros.

Comerán juntos en una masía cercana. Conversación entusiasta sobre cine que hará olvidar por unos momentos el rumbo de la contienda. Aub, partidario de Negrín, recoge la primera página de La Vanguardia del domingo: Movilización parcial en Francia e Inglaterra. Quizá tenga razón el Jefe del Gobierno: hay que resistir para poder unirnos a las democracias, dirá mientras encara un estofado.

Mientras se despiden, el teniente coronel les tranquiliza:

—Ahora mismo llamo a mis colegas de Cervera, y también a los de la zona de Tarragona. Que no os tomen por enemigos, y que sí necesitarais un aterrizaje de emergencia, os lo faciliten. No os puedo prometer protección de caza. Pero se hará lo posible.

Malraux se levanta excitado. Estrecha sus dos manos la derecha del oficial.

—No olvidaré su gesto. No sabe cómo lo apreciamos —La conversación ha sido totalmente en francés, ya que el oficial ha residido largo tiempo en París.

Llegan al hotel. Reunidos en la habitación de Malraux, abren con gran excitación un mapa de Cataluña que les ha proporcionado García Larrea. Con un dedo, Max Aub va siguiendo la hipotética ruta.

—Aquí está Sabadell. Salimos dirección oeste. Lo primero Cervera, tiene un cierto parecido con Teruel. Luego podemos seguir en dirección sur, como si fuéramos a Reus, o Valls. Nos protegerán las montañas de Prades. Tenemos que evitar Lérida, ya no es nuestra desde abril.

Todos asomados al mapa sobre la cama, algunos de rodillas. Josette, que no los había acompañado a Sabadell, les mira regocijada, el entusiasmo de su compañero es como una transfusión de energía para ella. Aub sigue:

—Rodamos tanto como podamos. ¿Page, tenemos bastante película?

El aludido, frunciendo los labios, responde:

—A ver, podemos contar con unos diez minutos.

Malraux corta:

—Bastará. Solo se necesitará para dar ambiente, proyectándolo detrás de los interiores del medio Potez que están terminando —Subraya con ironía. Pero ha de dar la sensación de un avión en movimiento, algunos bruscos, como un picado, o giros como para evitar los cazas enemigos que serán los que a la postre lo derribarán. Y nubes. Espero que las haya.

Finalmente, bajo la recomendación de Aub, que conoce al dedillo la zona, deciden hacer la ruta: Sabadell – Cervera – Montblanc – La Riba – Valls – Villafranca del Penedés – Sabadell. André concluye:

—Usted —a Max— nos acompaña. Conoce la zona. Como cámaras, Page y Berenguer. Thomas tiene que hacer en el estudio —avanza, intuyendo la oposición de la esposa del cámara a una operación tan arriesgada.

—Y ahora —un breve silencio de suspense—, amigos, aquí tengo una cosa que os hará felices.

Y, lentamente, va sacando de una mesilla de noche una botella de calvados y unos bombones, fruto de uno de los envíos de Suzanne Chantal, su amiga.

Aplausos.

 

4.2.3.- En el aire.

Después de pasar todo el martes 27 adaptando el viejo Latécoère 28[vii], sustituyendo sus ametralladoras por dos cámaras, en la madrugada del 28 se encuentran ya a pie de pista André Malraux, Max Aub, Louis Page y Manuel Berenguer, equipados con un grueso chaquetón y un gorro acolchado. Hay nervios, puede ser una operación arriesgada.

Para destensar el ambiente y señalando el aparato, André comenta:

—Parece viejo, pero es muy buen aparato. Recuerdo que Saint-Exupery[viii] me lo comentó a raíz de haberlo pilotado cuando rodaban Courrier du Sud, que dirigió Pierre Billon, adaptando su novela. ¡Que gran piloto y qué gran persona es!

Pero la conversación no cuaja. El frio conduce el miedo hasta las entrañas. Afortunadamente llegan el piloto y el navegador. Hace buen tiempo, quizá tengan dificultades en encontrar suficientes nubes para rodajes de fondo.

Suben, se acomodan. Berenguer el más nervioso; los demás han volado frecuentemente. A Malraux le vienen a la cabeza fuertes emociones: la escuadrilla, sus muertos, el compañerismo, Maréchal con la cara desfigurada, el cadáver de Saïdi y su entierro en Chiva. Parece que haga un siglo y, a pesar de ello, tan vivos y cercanos.

Despegan sin contratiempos.

Malraux, antes de ponerse junto a la cámara delantera, recuerda:

—Vamos a filmar fondos. Es importante tener varias perspectivas, con una cierta continuidad. Dos o tres tomas de un minuto de nubes. También las vistas aéreas. Vamos primero a Cervera, esta no puede faltar. Si acaso, en el camino, terrenos llanos y también, cuando lleguemos a la altura de Montblanch, alguna ladera de montaña. Page, vigile al detalle la película que nos vaya quedando. Lo tenemos que rodar todo hoy. No habrá otra ocasión y nos quedan muchos planos para roda.

El tiempo puede ser ideal[ix]. Hay nubes y alguna niebla, que esperan no les impida filmar superficies del campo o los alrededores de Cervera. Un cielo completamente despejado no serviría como fondo. El día antes, lucía un sol radiante y temían que hoy fuera igual. Pero están de suerte. O eso creen.

Mapa posible recorrido citado (Tarazona (1974))

Han despegado y lo primero es dar una vuelta a la montaña de Montserrat, recuerdo de una estancia agradable y motivo de un buen número de planos rodados. Les servirá como fondo en retroproyección en la secuencia XXXVIII, no está nevada, pero su vista es impresionante.

A la media hora de vuelo avistan Cervera. Encumbrada en una colina, en su casco antiguo destacan los edificios de la catedral y la universidad. André y Max se miran: Recuerdan cómo en junio habían visitado la ciudad con Peskine; cómo habían tomado apuntes de los soportales para rodar escenas de Linás, con sus campesinos recogiendo recipientes para la dinamita. Solo tres meses y ya no podrá ser. Al menos, que se perpetue la imagen desde el aire.

Dan varias vueltas, rodando con las dos cámaras, en los momentos en que mejor se aprecia su estructura, a dos alturas distintas. Han gastado casi dos minutos de cinta.

—Vamos, ahora los llanos.

—Pero cuidado con ir demasiado al oeste —advierte Max. Aunque me dijo García Larrea, parece que el aeropuerto de Lérida no está muy activo, dicen que desde las líneas frente a la cabeza de puente de Serós, lo tienen controlado. Pero no se ha de descartar aviones desde Fraga.

El piloto, curtido en mil batallas, con una sonrisa, responde en voz alta, para todos los presentes:

—Tranquilos. Enseguida nos vamos al sudoeste. Solo algunos planos de llanos hasta llegar a Tárrega.

Casi no ha terminado la frase que Page señala excitado:

—Allí, allí un rebaño de ovejas.

El piloto hace bajar el aparato hasta unos 100 metros. Los animales se asustan y corren. Malraux está pletórico. Hasta un rebaño han encontrado. Piensa en Josette y como se lo contará a su regreso.

De camino a las inmediaciones de Montblanch ruedan suficientes nubes para cualquier montaje que puedan necesitar. Dan un par de vueltas entrando y saliendo de los cúmulos y altocúmulos. Avistan el macizo de Prades.

—Sigan el flanco de la montaña. Puede servir. ¿Hay luz suficiente? —pregunta a Page.

—Sí, por ahora sí. No sé si bajamos mucho, con estas nubes, pero creo que aun así.

Atraviesan Montblanch, Vilaverd. Aub grita excitado:

—Sí, no pensaba en él, pero es perfecto. Mira el puente —han llegado a la altura de La Riba.

Pasan de largo. Vuelve, vuelve, ordena Malraux, que desde su privilegiado punto de visión, en la parte delantera del avión, imagina ya nuevos planos a añadir al guion—. Cuando estés a su altura, pica, como si fueras a bombardear.

Dan la vuelta.

—¡Pica, pica! —ordena el director, en una exclamación que se oirá en la película.

Lo repiten una segunda vez.

Remontando ya el vuelo, el navegador le hace una señal al piloto. Tres aviones a lo lejos.

—No contaba con ello. No acostumbran a estar por aquí. Se centran en Tarragona, Cambrils y más al sur. ¿Crees que nos han visto?

—Vienen directo hacia nosotros. Acelera.

El piloto grita:

—Compañeros, tenemos compañía. Quizá se dirigen a San Vicente de Calders, quizá vengan a por nosotros. Agarraos.

—¿Italianos? —pregunta Max.

—Si vienen de La Cenia serán alemanes. Mala cosa. Sus M 109 son muy rápidos. He dicho que os agarréis.

El piloto hace descender el avión bruscamente.

Messerschmitt de la Legión Condor (wiki)

 

El avión, traqueteando, pasa por entre dos laderas sobrevolando Picamoixons. Todos expectantes, callados- Excepto Malraux que, en voz alta, recita Corneille. “À vaincre sans péril, on triomphe sans gloire”[x]. Aub, agarrado a una barra responde: “¡Viva el Cid de Vivar!”

Los cazas alemanes sobrevuelan por encima.

El viejo Latécoère enfila después la población de Valls y, girando al este, se aproxima al Pla de Cabra. El piloto, con acierto, ha pensado que volando en las cercanías de aeropuertos republicanos, poblados de Chatos[xi], los alemanes no querrán arriesgarse por una presa tan ínfima como el Latécoère. Si persistieran, incluso podría aterrizar en uno de ellos, o más allá, en el del Vendrell.

No será necesario. Los tres Messerschmitt dan la vuelta. Un “Bravo” resuena por todo el aparato, que media hora después aterrizará en Sabadell.

Antes de ir al hotel, mientras los cámaras guardaban sus aparatos, han pasado por la avenida 14 de abril. Les gusta contarle a Miravitlles los riesgos que han pasado para conseguir unos planos imprescindibles, dado que no han dispuesto de los que, a buen seguro, se han incluido en algunos reportajes de Laya Films. La relación se va enfriando, con Met más centrado en sus viajes a Francia. Él, tras un protocolario, “bien, bien”, pasa a narrarles su asistencia al homenaje a Joaquim Ruyra, que ha cumplido 80 años. Aub estuvo también, pero con la presencia de Companys, varios consejeros y toda la intelectualidad catalana, había pasado, voluntariamente desapercibido. Se lo calla. El catalán le abruma, su amistad se ha ido degradando. Dirá: “Vámonos a dormir. Estoy cansado de tanto vuelo”.

Por la noche, Josette y André harán el amor después de una cena en su habitación. Ella es feliz. A pesar de sus atareadas jornadas, le tiene para ella, sin la sombra de Clara rondando. Ella dirá: “ses bras autour de mon corps, sa joue contre ma joue, nous ne bougeons pas plus que deux brins d’herbe »[xii]. Hasta ahora, el periodo más largo de convivencia, desde que se convirtieron en amantes. En el Hotel d’Orsay de París, aquel lejano 18 de diciembre de 1933[xiii].

Mapa manuscrito de Junta de Defensa Pasiva (ARAÑO-CAPDEVILA, 2018: 186)

Pocos días después, Josette sufrirá un accidente que le causará heridas en un pie. Preparando ya el rodaje en Collbató, con la promesa de las autoridades de dejarles un par de millares de reclutas aún no formados, como extras, la compañera de Malraux visitará junto a Max Aub y Denis Marion, el cuartel del Bruch, en la parte de la avenida 14 de abril. La idea es hablar con los mandos de los soldados que les cederán para organizar el traslado que auguran no será fácil.

Pero a media mañana el cuartel ha sido bombardeado, hecho inusual que hará de nuevo sospechar de posibles filtraciones de sus movimientos.

—No es para tanto, pura casualidad —alegará Marion.

—Casualidad o traición —responde Max. Cuando veníamos he oído los estallidos del bombardeo en la Barceloneta. A qué viene que unos Savoia se hayan adentrado tanto en Barcelona para bombardear justo donde estamos[xiv]. ¿Eh?

No se podrá probar nada. El bombardeo tampoco causará víctimas mortales en el cuartel. Pero, al tratar de esconderse, Josette Clotis pisará unos cascotes, hiriéndose en el pie. En cuanto cese el ataque, será trasladada al hotel por un vehículo militar, con gran susto de Malraux. Por la tarde, la visitarán unos médicos del Ministerio de Estado que la tratarán con desdén, limitándose a darle una pomada[xv].

NOTAS:

[i] El diluvio. 17.09.1938. P. 3.

[ii] Avió de caza ruso: Polikarpov I-15

[iii]http://docplayer.fr/187080876-Notes-de-boris-peskine-a-propos-de-la-preparation-du-tournage-de-l-espoir-juin-juillet-1938.html

[iv] Topolev SB-2

[v] En el exilio mexicano devino actor de cine y teatro. Actuó en unas 70 películas, como Ramón Larrea. https://www.imdb.com/name/nm0488603/fullcredits La imagen de la solicitud de asilo, en: https://historiatelefonia.com/wp-content/uploads/2021/04/garcicc81a-larrea-ramocc81n.pdf

[vi] https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=1000522&anyo=1938

[vii] Ver modelo en vuelo en: https://youtu.be/WM1LVklV1Vc?si=9denGm6CKkp0pebC

[viii] https://www.antoinedesaintexupery.com/avions/latecoere-28/

[ix] El parte meteorológico indica, a las 8 de la mañana, para Tarragona: Viento suave del noroeste, temperatura de 22º, cubierto, con nieblas y brumas. https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.cmd?idPublicacion=1000522

[x] CORNEILLE, Pierre. El Cid. Acto I, Escena 5.

[xi] Descripciones de combates aéreos de los aviones partidos de Valls y Pla de Cabra, contra los alemanes de La Senia en puntos de la batalla del Ebro, en: TARAZONA, Francisco (1974) Yo fui piloto de caza rojo. Madrid, Editorial San Martin. Los de septiembre 1938, en página 215 y ss.

[xii] THEILLOU, Françoise (2023). Je pensé à votre destin -André Malraux et Josette Clotis, 1933-1944. Paris, Grasset. Página 95 (sus brazos rodeando mi cuerpo, su mejilla contra la mía, no nos movemos más que dos briznas de hierba).

[xiii] THEROUX (2023): 32.

[xiv] ALBERTÍ, Santiago y Elisenda (2004) Perill de bombardeig. Barcelona sota les bombes (1936-1939). Barcelona, Albertí Editors. Página 292

[xv] CHANTAL (1976): 117

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