Entre las once secuencias que no se incorporaron al montaje final de Sierra de Teruel están las que muestran a los habitantes de Linás preparando la lucha contra sus asediantes. En la que presentamos (XV), los resistentes (después de haber aportado recipientes de todo tipo) recogen esquilas de un rebaño de vacas para poder poner dinamita en su interior y utilizarlas contra las tropas rebeldes. Se debía rodar en lo que fuera la plaza del pueblo y sus alrededores.
Queda patente que no se rodó debido a la falta de rebaños (con sus esquilas), a pesar de que el equipo de filmación se desplazó al Pirineo catalán para buscarlas. La anécdota refleja el ambiente de escasez y hambre que se vivía en aquellos días, posiblemente en el otoño de 1938. Nos dice Max Aub[i]: “El empeño de Malraux en hallar vacas -fueron borregos- nos costó días por el Pirineo español; así descubrimos algunas iglesias románicas y aquel lago con sus dos cisnes negros y el chófer preguntando con ojos brillantes: ¿Eso se come?”

Tampoco se pudieron rodar las secuencias siguientes, en las que incluso cogían la campana de la iglesia y se apostaban con estos pobres elementos para hacer frente a la caballería y los tanques rebeldes.
Veamos el vídeo (2’30”) magistralmente reconstruido por Sergio Romero, con IA, en el que pretendemos dar idea de lo que hubiera podido ser, con sumo respeto y sin ánimo de interferir en futuros visionados de la mítica película.
NOTA:
[i] AUB, Max. Prólogo a MALRAUX, André. (1968) Sierra de Teruel. México, Ed. Era. Página 11.
