Todo empezó en Viver, en las jornadas «A propósito de Espoir. Sierra de Teruel » (Max Aub, André Malraux y la aviación durante la guerra civil en Viver). con dos conferencias muy relevantes: «Testimonios de la batalla aérea por Teruel» de Blas Vicente y Carlos Mallench, miembros del servicio histórico del Ministerio del Aire, que fue seguida por la de David Gesalí y Alberto Gascón: «Los Potez en la Guerra de España», celebradas en Viver del 10 al 12 de junio de 2022, donde yo hablé de «De la historia a la pantalla. La escuadrilla Malraux en Sierra de Teruel». . Cabe destacar también la exhibición de aviones de la época, que dieron realce al evento.
Ahora, los amigos de Visorhistoria David Gesalí[i] y Alberto Fuertes nos regalan una primicia: un capítulo del libro que están preparando con el título provisional de «La historia del bombardeo Potez en la guerra civil española», con el contenido de una carta que han conseguido y que da una luz inédita sobre el hecho clave del ataque a Teruel del día 27 de diciembre de 1936.
Muchas gracias.
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MALRAUX, BOURGEOIS Y LA TRAGÈDIA DE TERUEL (27.12.1936)
El día 27 de diciembre de 1936 es una de las jornadas más trágicas para las unidades de Potez de bombardeo de las fuerzas aéreas de la República Española, perdiendo tres aviones Potez 542 y, de entre ellos, el Ñ que será inmortalizado en la película Sierra de Terue[ii]l.
Las líneas que siguen son parte de un estudio sobre la actuación de los bombarderos Potez 54, que los investigadores Alberto Fuertes y David Gesalí, llevamos a cabo desde hace diez años y que deberá materializarse en la edición de un libro[iii]. En este periodo hemos hallado documentos que cambian radicalmente la historia de estos aparatos o, como en el caso que nos ocupa, clarifica mediante una inestimable fuente primaria determinado suceso o personaje. Es el caso del fondo familiar de Pierre Bougeois, piloto del Ñ.

Nuestro protagonista, Pierre Bougeois, era un antiguo piloto de la primera guerra mundial nacido en Lyon el 13 de abril de 1898. Aun estando casado, sus convicciones políticas le llevaron a enrolarse con Malraux para combatir en España. Tras la Guerra Civil, fue resistente francés. Detenido en Marsella el 19 de julio de 1944, fue torturado intensamente. El 24 de julio, falto de fuerzas para resistir los interrogatorios, en un descuido de sus captores se lanzó del séptimo piso de la sede de la Gestapo. Héroe nacional de Francia, Pierre Bourgeois fue erróneamente identificado por el también aviador de Malraux Paul Nothomb en su obra Malraux en España[iv], confundiéndolo con otro piloto igualmente apellidado Bourgeois. Este, hombre de más edad, era un mercenario de los primeros tiempos de la unidad y fue licenciado como otros en la misma situación, hecho que coincidió con la llegada de Pierre a la escuadrilla en noviembre de 1936. Nothomb, por la coincidencia de apellidos lo situará erróneamente en los hechos de Valdelinares. Avisado por la familia del héroe nacional de que eran dos personas distintas, siempre quiso rectificar el error que mancillaba el honor de Pierre. Esperaba la ocasión en una nueva edición, pero su fallecimiento llegó antes. Cumplimos aquí el deseo de Paul Nothomb y el de la familia de Pierre Bougeois que, amablemente, cedió a los investigadores su fondo personal en el que se encontraban varias cartas del piloto a su amada mujer. En una de ellas, más extensa de lo acostumbrado, le explica con detalle los hechos acaecidos en Valdelinares, y en coincidencia con los partes oficiales, es de tal precisión y detallista que aclara absolutamente cualquier duda.

Los partes oficiales republicanos indican una misión de tres aparatos a las siete y cuarto de la mañana para bombardear el puerto de Sarrión. La investigación arroja que dos de estos aparatos, los Ñ y S, eran de la escuadrilla internacional mientras que el O era de la escuadrilla española. En el despegue el aparato S capota, y el servicio se llevará a cabo con los otros dos. En el transcurso de la operación el Potez O, pilotado por Garay, es interceptado por los Heinkel 51 enemigos sin que la caza de escolta pueda evitar que sea derribado, yendo a estrellarse en Celadas. El otro aparato internacional, el Ñ regresará a su aeródromo sin novedad.
Al mediodía cerca de las 12 y media, el solitario Ñ y su tripulación internacional, despegó con la misión de bombardear concentraciones de tropas enemigas. Es la acción plasmada en la película L’Espoir. Le esperaba el drama y la inmortalidad del cine.
La carta que Pierre dirige a su esposa el 7 de enero de 1937 es una larga misiva de varias páginas que, siendo entregada en mano por un compañero, no pasa censura militar. Bourgeois, así puede detallar con precisión diversos hechos de las intensas jornadas vividas desde la última comunicación. Es un documento excepcional, una fuente primaria de gran valor.

En la tercera página inicia la explicación de lo acontecido en Valdelinares:
El 27 era un día luminoso y teníamos que salir a las 7 de la mañana para Teruel con una carga completa de bombas y panfletos. Yo volaba como segundo piloto con Deshuis como primero, Malraux, Berrier, tres ametralladores y un mecánico. Al despegar, a toda velocidad, la zona izquierda del Potez S se rompe, el tren de aterrizaje se clava en el suelo, el morro delantero se rompe contra el suelo, se encastra, lanzando al ametrallador delantero, el bombardero y Malraux. El avión gira alrededor del tren de aterrizaje izquierdo y el motor izquierdo se incendia. El resto de la tripulación salta a su vez desde el aparato. Ni una sola lesión, solo algunos moretones. Malraux no tenía nada, ¡suerte!
Corro a otro aparato que tenía que salir, del que tomamos un extintor y logré apagar el fuego. Mientras tanto Malraux y Deshuis salen pies en polvorosa para subir a bordo del otro para hacer la misión. Durante esta misión un Potez español fue derribado en nuestras líneas – ¡el Potez que nos dio el extintor!
Regresa Malraux y al mediodía soy yo quien tomo el mando para una misión. Debíamos bombardear el cementerio de Teruel donde se encontraba una batería que había disparado sobre los milicianos. Sobre Teruel cinco Heinkel caen sobre nosotros sin previo aviso. Inmediatamente, el artillero trasero tiene un brazo roto, mientras que el inferior, una bala en el pie y su ametralladora encasquillada.
Afortunadamente, viro mi zinc (avión en jerga francesa), pero no vira como un avión de caza, ¡Dios mío! cuanto tiempo para moverse. Finalmente, las balas que escuchamos atravesar las alas, el fuselaje, nos alcanzan. Cruzamos nuestras líneas y los alemanes se retiran justo en el momento que nos falla el motor izquierdo, con el cárter y el depósito de aceite agujereado, reventado. Vuelvo con un solo motor, penosamente, y como estaba demasiado cansado empujando con el pie derecho para compensar el motor que le faltaba – porque en la mañana me había hecho un corte el muslo derecho paso los mandos del avión al segundo piloto. De repente el avión se desvía y desciende en picado haca una magnífica colina blanca de nieve a 2150 m desde la altura: Grité que tiraran las bombas, dos se desprendieron y llegaron al suelo antes que nosotros. El estallido de la explosión enderezó el avión y golpeamos el suelo a unos 40 grados, agrietándose. El morro del aparato está abierto como en el de la mañana – el fuselaje roto, la cabina vertical – lo verás en las fotos – Solo hay un muerto, Jean Belaidí, un árabe de Argelia, mecánico el artillero. El ametrallador delantero tenía la boca dividida horizontalmente, bajo ojos, la nariz colgando hacia abajo, actualmente está cosida y el mejor cirujano facial de España lo remendó. Estuvimos preocupados tres o cuatro días, temiendo una fractura de cráneo. Actualmente está en camino de curación. El bombardero sufrió una triple fractura de una pierna, incluido el tobillo. Lo saqué del aparato como pude, al no estar atento a sus bramidos. El segundo piloto solo tenía dos lindos rasguños en el cráneo. Yo, fue mi cara la que una vez más se llevó golpes, pero sin gravedad, una cicatriz en el mentón, más moratones y un corte en la mano, más un esguince. Salí del avión con la velocidad que te puedes imaginar en tal caso – a cuatro patas, pasando probablemente sin sospecharlo, sin duda, por encima del bombardero. El ametrallador de la cuba (torreta inferior) que tenía una bala en el pie salió solo por sus medios. El artillero dorsal, con el brazo roto, quedó atrapado debajo del fuselaje que había caído sobre él. Uniendo nuestros esfuerzos con el ametrallador, lo liberamos con grandes esfuerzos y dolor a tenor de los gritos del atrapado. Luego los que aun estábamos bien, dimos vueltas alrededor del aparato, un barrido tradicional, y vimos la sangre que goteaba enrojeciendo el cadáver del noble avión que acababa de morir. El de la boca partida se fue a un lado, sí bien no tenía nada más. Todos menos yo que aún tenía la certeza de estar alerta (estar entre nosotros), con la angustia de estar entre los fascistas. Tuve que gritarles varias veces. Yo andaba cojeando de uno a otro, hice un vendaje para el del pie lesionado. Era muy pusilánime. Finalmente llegó el segundo piloto con ayuda. A 5 km y en un profundo valle de 500 mts, había un pueblo, Valdelinares, al este, 5° norte de Teruel a 40km. Pero no verás este pueblo en mapas. Está perdido. No hay camino a través de él y todo el transporte se hace en mulas por trochas. Tienes que verlo. Entonces todo el pueblo vino a nosotros, con la emoción que adivinas por parte de unos por los otros, porque estos aldeanos perdidos con los trajes de 1830, les chaquetas cortas, con los nudos en las polainas, eran las personas reales de España. Es por ellos sobre todo que hacemos la revolución, y ellos sintieron que estos franceses eran hombres en miseria que estaban allí ensangrentados alrededor de un drama horrible. Esta comunión íntima con esta gente del frente popular de España me hubiera gustado la hubieses visto. Entonces los servicios de emergencia se organizaron. Fuimos a buscar una escalera para llevar al tripulante de la pierna rota mientras que los otros pudieron ir al pueblo – a través pendientes resbaladizas, barrancos – Varias horas después pudimos llamar por teléfono a los compañeros del campamento que, emocionados, sobreexcitados por la larga espera, deseando al cielo nuestro regreso, se dejaron ir al desánimo, abandono, incluso lágrimas. Todas las ancianas que nos atendieron en el pueblo lloraban. Luego, más tarde por la noche vino un doctor – a lomos de una mula desde el pueblo cercano a 15 km – y nos trajo la primera atención de emergencia: Finalmente supimos que Malraux venía hacia donde nosotros estábamos ¡Malraux! el hombre por quién y por el cual vive toda la escuadra. Cincuenta y cinco tipos, franceses, belgas, ingleses, italianos, españoles, un árabe cuando Belaidï estaba vivo – un checoslovaco. La legión extranjera de la aviación internacional de España. Pronto, el escuadrón de la Brigada Internacional de renombre mundial.
La carta, como todas ellas es un cúmulo de detalles precisos. Uno de los que cabe destacar es precisar la base de los Potez de la unidad española en el aeródromo del Desconocido y no en Barracas donde Nothomb la situará años después. Documentos de este valor son los que animan a los investigadores a seguir trabajando y desde aquí agradecemos la colaboración de la familia de Pierre. Finalmente indicar que, la traducción trata de mantener la máxima fidelidad a pesar de la jerga aeronáutica.
DAVID GESALÍ (Investigador de ADAR y CASHYCEA)
ALBERTO FUERTES (Investigador de ADAR)
NOTAS:
[i] GESALI, David et IÑIGUEZ, David (2012) la guerra aèria a Catalunya (1936-1939). Barcelona, Rafael Dalmau, Editor.
[ii] https://www.visorhistoria.com/historia-del-potez-n-y-valdelinares/
[iii] Título previsto: El bombardero Potez 54 en la guerra de España.
[iv] NOTHOMB, Paul (2001). Malraux en España. Barcelona, Edhasa.