(Capítulo 4.6.1. de «La verdadera historia del rodaje de Sierra de Teruel«)
Suzanne les esperaba en el aeropuerto. La visión de la pareja bajando del avión le horripiló. Quizá por el mal tiempo, quizá por la larga

escala en Toulouse, pero su aspecto era deplorable. Dirá en su libro[i]: “Josette tiene una cara espantosa, su magnífico cabello se le cae a puñados. Lo único que le interesa es acopiar y llevarse provisiones: sacos de patatas, de arroz, de pasta, latas de aceite. Hay en ella una especie de idea fija feroz: aguantar a toda costa”.
Le invita a salir de paseo, a ir a Lanvin o a otras tiendas del Faubourg Saint-Honoré o de la avenue Montaigne, pero ella ha rehusado. ¿Para qué llevarse trajes o abrigos, en la Barcelona de inicios de 1939, nadie se preocupa ya de la moda. Solo hará una excepción: una ida y venida en el día a Beaune para ver a sus padres. Malraux no le acompañará, no es bien visto por los padres de su compañera, que le saben aún casado.
André, mientras tanto, va a ver a los Tual[ii]. Aunque la consigna sea resistir a pesar de todo, a nadie se le escapa que la caída de Cataluña es cosa de pocos días, semanas a lo sumo. Come con Denise y Roland con quien después visita los estudios Pathé de Joinville-le-pont. Sí, aquí cabría la maqueta de avión.
Necesitarán cámaras, a menos que Thomas esté disponible. Pero de momento no le han localizado. Tampoco piensa animar a Berenguer a que corra los riesgos del exilio solo para beneficiar la película. Y foquistas, alguien de atrezo… Malraux les dice que no ha podido localizar partituras del Réquiem de Gossec que era su prioridad[iii], a lo que Denise se ofrece a contactar con Darius Milhaud[iv] que podría hacer una composición ad hoc para la película.
Al día siguiente va a ver a su amigo, el piloto y militar Édouard Corniglion-Molinier, que tanto ha hecho ya por la película. Le cuenta que tiene alrededor de dos tercios del filme, que quizás deba prescindir de algunas secuencias, en especial las que precisan de material militar, pero que espera poder montarlo ya en París. Le ruega que vaya pensando en un buen montador. Quiere tener el filme en condiciones de proyectarse antes de que se termine la guerra. Aunque caiga Cataluña —y está por ver—, queda un cuarto de millón de soldados del Ejército del Este que, pasada la debacle del Ebro, pueden aún ofrecer mucha resistencia. Y en el peor de los casos, siempre quedará Madrid, Valencia… Aún es útil —que digo útil: imprescindible—, poder difundir la película en todo el mundo.
Corniglion preguntará a la montadora Marthe Poncin, que hizo un buen trabajo en Drôle de drame, pero está contratada para el montaje de una película de George Lacombe (Derrière la façade, 1939) y hasta junio, al menos, no podrá asumir otro encargo.

Finalmente será Tual quien le recomiende George Grace[v], ex de Suzanne Chantal que está disponible; ha sido montador de Capitain Zyngare (Melodía gitana, Edmond T. Gréville, 1937). Le conoce y sabe que se adaptará al estricto control al que le someterá Malraux, rasgo típico del escritor metido a cineasta. Se lo ha dicho mientras visionan las secuencias ya reveladas, que ha tenido la precaución de traer de España, donde cada vez están menos seguras. Dice Denise Tual, que los acompaña[vi]: “En la oscuridad percibimos su creciente nerviosismo. Se remueve, fuma como un condenado, tose y se agita. Muestra movimientos de impaciencia y de impotencia cuando una imagen se interrumpe por se el fin de una bobina o está arruinada por una rayadura que la hace inservible […]” Al encenderse las luces, dice simplemente: “Solo tenemos un tercio de lo que necesitamos”.
Está ansioso por volver. El rodaje debe avanzar, por muchos bombardeos que asolen Barcelona. Necesita más, más… Josette, a regañadientes, le seguirá. Al verla tan deprimida, acuerdan que en cuanto pueda, Suzanne se unirá a ella. Cogerán el tren a Perpiñán y de allí, en coche a Barcelona. Su amigo Raymond Valière habrá preparado un envío de comida refinada[vii] a la que su amiga añadirá también golosinas, y que recibirán por avión a los pocos días de llegar a la capital catalana.
SABER +:
Entrevista a Marie-Chantal dos Santos (A. Cisteró)
Un interesante artículo mutilado. (Escrito por Suzanne Chantal)
NOTAS:
[ii] TUAL, Denise (1980) Le temps devoré. París, Fayard. Página 152.
[iii] MARION (1996) : 126
[iv] TUAL (1980): 154.
[v] https://www.imdb.com/fr/name/nm0333346/
[vi] TUAL, Denise (1980). 152.
[vii] CHANTAL (1976): 121