Cuando vemos una proyección de Sierra de Teruel en pleno siglo XXI, surgen consideraciones de todo tipo, tanto estéticas como relativas a la consecución de los objetivos que llevaron a su realización.
En 1938, o incluso ya en 1937 cuando Malraux escribió L’espoir, la situación de la II República española era de asfixia, de impotencia ante las fuerzas rebeldes sustentadas por el fascismo y en nazismo. El esfuerzo realizado por el gobierno legítimo de España y por el propio Malraux y su equipo solo se puede entender por su finalidad propagandística. Después de su viaje a Estados Unidos[i] y especialmente el mensaje recibido en Hollywood, era preciso rodar una película que conmoviera las conciencias estadounidenses. Ello condicionaría en parte la creación del guion.
Para tal fin, dos eran las principales características que debía tener la obra: La escasez agobiante de todo tipo de material y la solidaridad del pueblo con su ejército y con la II República. Veámoslos.
En cuanto a la escasez, fue sufrida también, hay que recordarlo, por el propio equipo de filmación, con carencia absoluta de todo tipo de material a causa de la No Intervención[ii]: desde película virgen hasta maquillaje o focos. En lo que se refiere al contenido fílmico, Román Gubern[iii] hace una detallada relación de los principales momentos en los que se pone de manifiesto.
SECUENCIA III: Peña menciona que eran uno contra ocho. Muñoz se queja de que no han llegado los nuevos visores y Peña insiste dos veces en la inferioridad en el número de aviones.
SECUENCIA IV: Carral se queja de que solo tienen un fusil ametrallador. González informa de que en Linás solo hay dos fusiles y un poco de dinamita.
SECUENCIA VI: Emilio se queja de la falta de balas, que no llegan a 20 por combatiente.
SECUENCIA VIII: Barca confiesa que no sabe manejar un cañón.
SECUENCIA XII: El presidente del Comité Popular en Linás dice que no les sobran las pistolas y que el enemigo tiene 50 ametralladoras.
SECUENCIA XIII: Se carece de recipientes para meter la dinamita con la que hacer frente al enemigo.
SECUENCIA XIV: Los campesinos donan utensilios domésticos: como recipientes para la dinamita.
SECUENCIA XXX: Los republicanos disponen únicamente de dos bombarderos reparados para destruir el aeródromo enemigo y sin cazas de escolta. Hay aviones averiados sin recibir los motores imprescindibles (no citado por Gubern)
SECUENCIA XXXI-XXXII: Resulta difícil encontrar coches para iluminar con sus faros el despegue nocturno en un aeródromo. Al final consiguen reunir 12 automóviles.
SECUENCIA XXXVI: En el enfrentamiento aéreo final con cazas enemigos, Muñoz se lamenta de que sus ametralladoras son del 1913.
SECUENCIAXXXIX: La campesina ofrece al herido el caldo hecho con la última gallina del pueblo.
Las carencias quedaban claras. Pero para que el público (y las naciones) decidiera apoyar al legítimo gobierno republicano, debía quedar patente también la solidaridad del pueblo español con él, lo que se manifiesta en diversas secuencias alcanzando su zénit en la secuencia final (XXXIX). Las secuencias en las que aparece con mayor fuerza esta unión entre los aviadores o el ejército y el pueblo fueron rodadas además con numerosos extras provenientes de sindicatos campesinos (en El Prat), de habitantes de Collbató[iv] o de los residentes en centros de acogida de refugiados, como ha quedado demostrado en esta web[v]. Veamos algunas:
SECUENCIA II: Las honras fúnebres de Marcelino (con campesinos de El Prat).
SECUENCIA XIII: El pueblo, dirigidos por el maestro, se ocupa de los heridos en el asedio de Linás (casi no se ven en pantalla).
SECUENCIA XIV: Los habitantes de Linás hacen cola para aportar recipientes donde colocar la dinamita (posiblemente refugiados instalados en el estadio de Montjuic.
SECUENCIAS XX: El heroísmo solidario de los campesinos José y Pío, pasando las líneas para informar a los aviadores, con la muerte de este último.
SECUENCIAS XXXI y XXXII: los comités de diversos pueblos aportan vehículos para iluminar el despegue nocturno, que se producirá en la XXXIII.
SECUENCIA XXXVII (incluida en los guiones pero no en el montaje final): Los campesinos de Valdelinares acuden en socorro de los aviadores del aparato siniestrado en la montaña nevada.
SECUENCIA XXXIX: La culminación, con el cortejo formado por 2500 soldados y los habitantes de Collbató y pueblos vecinos, es el final de la película con el descenso de los heridos y el muerto. Refleja lo realmente sucedido en Valdelinares en diciembre de 1936, donde los habitantes del pequeño pueblo de montaña acudieron a rescatar a los aviadores de la nieve y posteriormente les atendieron en sus casas.[vi]
Cabe destacar que muchos de los sucesos narrados en la película están basados en hechos reales (muerte de Marcelino, heroísmo de José, ayuda de los lugareños de Valdelinares), lo que refuerza el mensaje.
Y un último apunte relativo a la SECUENCIA XXXIXbis: en ella, unos viejos se aprestan a acudir también en ayuda de los aviadores cuando un joven les dice que no podrán aportar nada, que hay que hacer algo útil:
- ¿Qué puedes hacer por un muerto?
- Darle las gracias.
Hemos analizado ya esta secuencia no incluida en el guion original[vii] pero si en el montaje, posible referencia a la necesidad de reconocer la justicia de la defensa de la República, incluso cuando la guerra estaba ya perdida.
Para comprender el mensaje de Sierra de Teruel de forma global, se precisa de un análisis adicional: el tratamiento del enemigo. En toda la película, solo se cita a Franco un par de veces, el enemigo no aparece y es nombrado como “los rebeldes” o “los moros”, sin entrar en insultos ni descalificaciones. No se trataba de reflejar el abyecto fascismo, sino de ensalzar la lucha contra él.
También en el bando republicano la película intenta no herir susceptibilidades: en la tranquila secuencia XXVI[viii], los miembros de la escuadrilla se califican a sí mismos de pacifista, independiente o socialista. Ninguno se proclama anarquista ni comunista: cautela de Malraux al tener el propósito de acceder al enorme mercado americano. Por la misma razón no se oye en toda la película La Internacional, como si aparece repetidamente en la novela. Quizá por ello, el ámbito comunista francés acogió el filme, en 1945, como una obra pesimista e incluso derrotista.
Sea como fuere, Sierra de Teruel quedará como una obra truncada (se montaron solo dos tercios de las secuencias previstas) pero imprescindible para entender el ahogo de la II República, la comunión con su pueblo y su voluntad de divulgar internacionalmente la injusticia de la criminal y desequilibrada No Intervención[ix].
NOTAS:
[i] https://www.visorhistoria.com/america-america/ y https://www.visorhistoria.com/la-neutralidad-americana-y-st-esp/
[ii] Según el guion, el Peña la cita directamente en la secuencia XXX, ante una serie de aviones a los que les falta el motor. Sin embargo, en el filme, se puede oír : Hace seis meses que los esperamos.
[iii] GUBERN, Roman (1995). Significación política de Sierra de Teruel. Secuencia, nº 2. Páginas 31.41
[iv] https://www.visorhistoria.com/2-500-en-collbato-esp/
[v] https://www.visorhistoria.com/diciembre-1938-1-esp/#_Toc221355750
[vi] https://www.visorhistoria.com/historia-del-potez-n-y-valdelinares/
[vii] https://www.visorhistoria.com/a-vueltas-con-el-guion/
[viii] https://www.visorhistoria.com/los-internacionales-secuencia-xxvi/
[ix] Para más detalle, ver: GRILLET, Gilbert (2017) Un verano imperdonable. Madrid, Guillermo Escolar Ed. (Traducción de Antoni Cisteró)