Pasados los bombardeos, ya el día 30, aprovechando que Lado y Santpere están por Orphea y que se ha conseguido, excepcionalmente, que Julio Peña se una a ellos, ruedan las secuencias XXIII y XXIV. En el despacho de Peña, Malraux y Aub con los actores; Berenguer y un ayudante en la cámara.
Uno de los extras, que han de figurar que son parte de la escuadrilla y que están sentados en la habitación contigua, al entrar Santpere, le ha dicho:
—Me meaba de risa. Tú, como siempre, pero tu hija, ¡qué cómica tenéis en la familia!

Días atrás, Santpere y su hija Mary, veinteañera, habían interpretado el “Tenorio” de Llambrocs, versión bufa de la obra de Zorilla, en el Foment Republicà de Sants[i] con gran éxito de público. El cómico responde:
—Yo ya no estoy para estos trotes, pero mi hija insistió. Llevo tantos años haciendo de don Juan que el público podría tomarme por su abuelo. Y ahora no me distraigas. Para un día que no hay bombas, aprovechemos el tiempo.
—Eso —afirma Max Aub, y dirigiéndose a Malraux: —Quería decir unas palabras, ¿verdad?
El francés coge a Santpere y Lado por los hombros.
—Fue un suceso real. Lo viví en la escuadrilla[ii]. Salió en la prensa de aquellos días, incluso en la francesa[iii]. Me llamaron de Cuatro Vientos para decirme que un campesino quería verme para informar de la ubicación de un campo clandestino franquista. Había pasado las líneas andando casi cien kilómetros[iv].
Aub añade:
—Será la continuación de lo que rodamos en el Pueblo Español, que representa ser el paso de la línea del frente.
—José, usted lo hizo magníficamente bien en las tomas en el interior del avión. No me cabe duda de que seguirá igual. Usted, Santpere, ha de parecer que duda, que no está seguro de arriesgar uno de los pocos aviones que le quedan basándose en la información que le da un desconocido.
—¿Y yo? —Julio Peña nota el poco aprecio que le tienen, ganado a pulso por sus retrasos y ausencias, a pesar de ser un buen actor.
—En la siguiente. Cuando el campesino se va a descansar, entra usted y le pregunta a su comandante si se fía. Luego, le nombran comisario político de la escuadrilla.
—He leído y memorizado el guion. Debo preguntar si sabe quién es mi padre.
—Sí, figura que es un conocido fascista. Se debe tener mucho cuidado con quién se juega uno los cuartos —recalca Aub al que no le cae bien el tipo.
Sin decir nada más, Julio Peña se va a sentar con los extras. Ya está allí, no puede escabullirse.
—Vamos —dice Malraux dando unas palmadas. Berenguer, a punto, vea los planos medios y generales durante el ensayo. Solo lo haremos una vez, son profesionales. Empieza la secuencia con el campesino ya en el despacho. Pongan una ametralladora sobre la mesa, y unos planos.

PEÑA: Gracias por haber venido…[v]
Sigue el diálogo, en el que el comandante le pregunta sobre el viento, y sobre la ubicación, señalando un mapa.
JOSÉ: Esto no es lo mío. Pero tú me llevas en tu aparato y yo te enseño dónde es. Derecho, derecho…
El comandante le ofrece un cigarrillo y él se guarda todo el paquete.
PEÑA: ¿Has subido alguna vez en un avión?
JOSÉ: No […] Pero tú me enseñas la carretera de Zaragoza y yo te enseño el campo.
PEÑA: Bueno, anda a dormir un rato. Lo necesitarás.
Mientras José sale, Julio Peña, en su papel de Attignies, entra en el despacho.
A media mañana después de un solo ensayo, han terminado la secuencia. José Lado se ha despedido.
Malraux indica a Julio Peña que se trata de una nueva secuencia, pero que es la continuación temporal de la anteriormente filmada.
Tampoco hay mayor problema. Ha bastado un ensayo.
ATTIGNIES: ¿Es serio lo de ese campesino que mandó la Jefatura?
PEÑA: Parece que sabe dónde está el campo clandestino de los rebeldes. Telefonea a Aviación, a Guerra, a donde puedas y pide coches para el despegue nocturno. No tenemos aquí ni un faro.
Sigue un primer plano del oficial:
PEÑA: Tú tomas el puesto de Marcelino como comisario político.
Primer plano de Attignies con cara escéptica: ¿Sabe usted quién soy yo, comandante?… A lo que Peña responde: Lo sé.
ATTIGNIES: Entonces… dice cerrando el puño sobre la ametralladora.
Una vez idos los actores, Malraux coge del brazo a Berenguer y llama a Aub.
—No pensaba que fuera tan bien. Son buenos actores. Merece una paella. ¿Vamos a la Barceloneta? Con este tiempo no creo que haya bombardeos —dice no muy convencido, ya que el día anterior fueron atacados diversos barcos, entre ellos el Villa de Madrid [vi].
SABER +:
La verdadera historia del rodaje de Sierra de Teruel: 1.3.- Hotel Florida-Madrid.
NOTAS:
[i] La Vanguardia, 13.11.1938, página 2
[ii] Ver capítulo 1.3.
[iii] Le temps, 2.9.1936.
[iv] https://www.visorhistoria.com/secuencia-xx-pasar-las-lineas/
[v] En el guion, hay una introducción en la que al teléfono, un militar ordena que lleven al campesino al cuartel de la escuadrilla, y una presentación al comandante, que no se rodaron. (MALRAUX (1968): 83. Se indica: Secuencia XXIIIbis.
[vi] ALBERTÍ (2004) 306.
